Qué ver

Zahora es verde

Zahora es un paraíso gaditano

La hermosa Zahora está considerada una de las maravillas de toda la provincia de Cádiz . Esta aldea rural puede presumir de ser una de los más naturales tramos de la costa de Cádiz. Su reputación la ganó en los años 80, con la llegada de los hippies, bohemios y conocidos artistas del mundo de la farándula, las artes pictóricas e intelectuales; que buscaban alejarse del turismo de masas y encontraron en Zahora un refugio donde pasar desapercibidos, perdiéndose en sus playas desiertas, en las que desde aquellos años ya se practicaba el nudismo. En la actualidad Zahora continúa “marcando la diferencia” en cuanto a forma de vida y estilo natural. Su playa de casi 90 metros de anchura y fina y dorada arena, es espectacular!

En el mes de agosto Zahora se muestra bulliciosa y con demasiada aglomeración; se ha puesto tan de moda que miles de personas la invade, esas fechas -a nuestro parecer- no son las mejores fechas para visitar esta playa.

Si quieres disfrutar la tranquilidad predominante de Zahora, las fechas ideales son entre finales de septiembre y hasta últimos de junio, temporada en la que la aldea rural recupera su original forma de vida. Los preciosos otoños con sus estampas costeras de maravillosos colores. El cálido invierno y sus lluvias que nos regalan arco iris panorámicos y temperaturas agradables. La primavera es cuando Zahora florece como en un crisol mágico, junto al comienzo del verano, muy al principio, en el que los rigores estivales aún no han comenzado, son las mejores fechas para conocer la auténtica Zahora. 

Opciones como montar a caballo con total libertad por las desiertas playas, preciosamente vestidas de otoño, ante kilómetros interminables de arena dorada y cielos abiertos. La armoniosa conjugación de naturaleza viva, la presencia de “ganado” en zonas delimitadas, (hay yeguadas, vaquerías, etc. Junto con el estilo originalmente rústico de las viviendas hacen que Zahora sea una elección perfecta para unos días inolvidables.

Existen diversos pubs, bares musicales y locales donde poder disfrutar de actuaciones en vivo, buen ambiente (gracias a la amabilidad de los residentes) y muchos ratos de armonía, que establecen la norma en un lugar donde se disfruta de la vida y se vive en paz.

Muchas construcciones se cubren tradicionalmente con tejados de “quinche o sombrajo”, nombres otorgados por los nativos a una técnica legendaria que supone un signo de identidad a los orígenes de esta tierra de fronteras. Así podemos encontrarnos a verdaderos artesanos de esta técnica rudimentaria -y extraordinariamente hermosa- que son los artífices del matiz que más atrae a visitantes y curiosos a Zahora; llamados por la originalidad y la belleza innata de esta mágica aldea rural gaditana.

Zahora tiene decenas de carriles, originariamente de tierra -y/o zahorra- para darles consistencia y evitar en la medida de los posible su deterioro por las lluvias. Por ejemplo uno de los más conocidos es el Carril de La Mangueta, que desemboca en la playa del mismo nombre. Una impresionante playa salvaje donde predominan las corrientes y la gran profundidad. Hay que tener precaución en el baño. También en esta playa es característica la presencia de naturistas.

Por otra parte, y ya en la misma la playa de Zahora (en dirección a Mangueta) se encuentra La Casilla. Desde la bajada a la playa y si caminamos hacia poniente. Era una antigua casa cuartel que -en ruinas- permaneció abrazada por una enorme higuera, durante décadas, y que presidía la zona más alta del tramo de costa entre ambas playas. Desgraciadamente, en la actualidad este hermoso patrimonio ha sucumbido a la especulación; transformándolo en un restaurante de lujo que no demuestra otra cosa más que “como el dinero se cargará nuestra tierra” tral y como nos dice José, un Zahoreño de pro que nació aquí hace más de cincuenta años.

Zahora es un remanso de paz. Cuando al amanecer, o al caer la tarde -y antes de la puesta de sol- deseemos presenciar el milagro de la naturaleza en su máxima expresión; dejémonos sorprender por Zahora, que nos invita al paseo en sus  carriles, a dejarnos llevar descubriendo sus mágicos rincones, a vivir intensamente la más impresionante paz que sólo la Tierra originaria nos muestra y que cada vez es más difícil de encontrar por culpa de la desfachatez urbanística y la insaciable ansia de dinero que el ser humano tiene y por la que es capaz de destruir todo aquello que se lo quiera impedir. Zahora no volverá a ser como era hace medio siglo, pero de todos y todas depende que no se deteriore hasta el extremo de causarle un pérdida irreparable.

Desde estas líneas pedimos públicamente respetar a los vecinos y su descanso y seguridad -ya que aquí viven cientos de familias- cuidar el entorno -no arrojando enseres ni desperdicios a la playa o por las calles- y atender las normas básicas de convivencia.

 Zahora es Verde.. Cuídala!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies