La
potencia requerida aportará en el
mismo término de tres meses, dieciocho
mil hombres de infantería y seis mil de caballería,
con tren proporcionado de artillería.
Las
tropas y navíos que pida la potencia demandante quedarán á su
disposición mientras dure la guerra,
sin que en ningún caso puedan serle gravosos.
Siendo
Inglaterra la única potencia de quien España
ha recibido agravios directos, la presente alianza
sólo tendrá efecto contra ella en la guerra
actual, y España permanecerá neutral
respecto á las demás potencias que están
en guerra con la República.
En los cinco años que duró la guerra fueron insoportables
los gastos del erario español é incalculables los perjuicios
de nuestro comercio; se arruinó nuestra navegación
mercantil y se destruyó nuestra armada. El 27 de marzo de 1802 se
firma la paz de Amiens donde Londres devuelve Menorca
a España pero retiene Gibraltar y la isla de Trinidad.
LA
REACCIÓN DE INGLATERRA
Inglaterra
no reconoce la neutralidad de España porque
-según éstos- ayuda económicamente
a Francia. Los ingleses, sin declarar la Guerra, se
dedican a entorpecer el comercio español y a
interceptar navíos que provienen de América.
Con todo ello, el apresamiento de cuatro naves
españolas, procedentes de Lima y Buenos Aires con
cuatro millones de pesos a bordo, frente al cabo de
Santa María el 5 de agosto de 1804 lleva
a España a declarar la guerra al gobierno inglés,
veamos un extracto del manifiesto: ...
El contraste que resulta de todo esto entre la conducta
de los Gabinetes de Madrid y Londres bastaría
para manifestar claramente á toda la Europa la mala
fe y las miras ocultas y perversas del Ministerio inglés,
aunque él mismo no las hubiese manifestado con el atentado
abominable de la sorpresa, combate y apresamiento de las
cuatro fragatas españolas, que, navegando
con la plena seguridad que la paz inspira, fueron
dolorosamente atacadas por órdenes que el Gobierno
inglés había firmado en el mismo momento
en que, engañosamente, exigía condiciones para
la prolongación de la paz, en que se le daban todas
las seguridades posibles y en que sus buques se proveían
de víveres y refrescos en los puertos de España.
Estos últimos buques abrigaban ya en el seno de sus comandantes las órdenes inicuas
del Gabinete inglés para asaltar en el mar las propiedades españolas, órdenes
inicuas y profusamente circuladas, pues que todos sus buques de guerra en los
mares de América y Europa están ya deteniendo y llevando á sus
puertos cuantos buques españoles encuentran, sin respetar ni aun los cargamentos
de granos, que vienen de todas partes á socorrer un nación fiel
en el año más calamitoso.
Ordenes bárbaras que no merecen otro nombre, las de
echar á pique toda embarcación española cuyo
porte no llegase á cien toneladas, de quemar las que estuviesen varadas
en la costa y de apresar y llevar á Malta sólo las que excediesen
de cien toneladas.
En su consecuencia, después de haber dispuesto S.M. se embargasen,
por vía de represalia todas las propiedades inglesas en estos dominios...
ha mandado el Rey a su Ministro en Londres que se retire, con toda la Legación
española, y no duda S.M. que, inflamados todos sus vasallos de
la justa indignación que deben inspirarles los violentos procederes de
la Inglaterra, no omitirán medio alguno de cuantos les sugiera su valor
para contribuir á la más completa venganza de los insultos
hechos al pabellón español......
Gaceta de Madrid, 14 de Diciembre de 1804. |